Anthony Acuña. Vendo desde los 17 años. Hoy dirijo un equipo comercial consolidado y ayudo al asesor que vende, pero siente que no logra escalar.

Vendo desde los 17 años. Durante mucho tiempo pensé que bastaba con tener labia. A los 30 entendí que no: conozco vendedores que ganan muy bien y al mes siguiente están cortados, porque nadie les enseñó la mentalidad detrás del dinero.
Dos días después ya estaba emprendiendo en ecommerce. Nos fue muy bien, hasta que una importación que llegó tarde nos quebró. Me fui a Colombia a capacitarme, logramos pagar la deuda, y cada socio tomó su camino.
Desde ahí me dediqué a bienes raíces. Hoy tengo una marca sólida, un equipo comercial consolidado y más de $9 millones vendidos en un solo proyecto inmobiliario. Y estoy aquí para eso: para el asesor que vende, pero siente que no logra escalar.

La labia se gasta. La mentalidad se entrena — y es lo único que no se corta a fin de mes.




Del emprendimiento que nos quebró a la escuela que nos enseñó a vender con cabeza fría.

Construyendo equipo y operación comercial, noche tras noche.

Paracas, Perú — el proyecto inmobiliario donde el equipo superó los $9 millones vendidos.

Rodeándome de quienes ya rompieron el techo de cristal en ventas — la mentalidad se contagia.

Compartiendo escenario y aprendizaje con quienes forman a otros vendedores.
Sin letra chica. Dale play y entiende por qué la mentalidad importa más que la técnica — la misma idea que me llevó de estar quebrado a vender $9 millones en un proyecto.
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